Los noventas: eclosión de la escritura de mujeres

El fenómeno más interesante es la recuperación de la democracia, proceso complejo y gradual en el que conviven enclaves autoritarios heredados del régimen militar con políticas de apertura cultural. En literatura se habla de la “nueva narrativa”, término polémico, aceptado por algunos en tanto es el resultado de una literatura generada en un escenario muy cambiado, el de fines de los 80 y comienzos de los 90. 
Los mismos autores que pertenecerían a esta promoción –talvez la fracción de más edad– se encargan de decir que “tal nueva narrativa no existe”, que hay una tradición de narrativa chilena a la que ellos se sumarían diferencialmente, como sucede con todo momento posterior. Otros, la fracción más joven, sin embargo defienden la idea de una nueva poética, alejada del realismo mágico y de la poética militante y más cercana a una narrativa urbana, de corte realista o “semifantástico”, generada en contextos en vía de globalización. También se reconocen huérfanos de padres literarios. En este capítulo nos encontramos con las obras de Teresa Calderón, Elvira Hernández, Pía Barros, Alejandra Costamagna, Andrea Maturana, Nona Fernández, Andrea Jeftanovic, Paula Ilabaca y Ursula Starke.

Autoritarismo, literatura y crítica social

En el marco del control y de la censura del campo cultural, la crisis económica de 1982 dio pie para una movilización social que mezclaba reivindicaciones de muy distinta índole. A mediados de los 80, el régimen ve la necesidad de flexibilizar sus políticas de control ciudadano y, entre otras medidas, decide derogar la censura cultural. Son años propicios, paradojalmente, para una reflexión intelectual y política sobre el autoritarismo y sus mecanismos de reproducción. Parte del arte y la literatura que surge entonces no sigue un código realista pero da muy bien cuenta de la esquizofrenia social vivida. Las obras de Diamela Eltit y Pía Barros son una muestra. Además de sus obras, en este capítulo nos encontramos con Raúl Zurita y el CADA.

Las escritoras del medio siglo

Las llamadas “Escritoras del 50” se constituyen en un conjunto de escritoras que, sin ser un grupo programático, publican un conjunto de obras que permiten a la crítica observar por primera vez un fenómeno ya no individual, como había sido hasta entonces, sino más colectivo. “La Brecha” de Mercedes Valdivieso es considerada la primera novela latinoamericana feminista, es una obra audaz en su visión de mundo y en su propuesta para las mujeres del momento. Además de ella nos encontramos con autoras como: Elisa Serrana, María Carolina Geel, María Elena Gertner, Isabel Allende y Marta Blanco.

Las primeras contemporáneas

Durante este período, la literatura hispanoamericana se escinde en un esfuerzo por retratar la naturaleza, en la cual ve la fuerza significante de los problemas de la vida americana, por su vastedad y por la dificultad de acceder a ella bajo tecnologías que no se adecuan a su comportamiento. La producción del texto novelístico se vuelve así documental, mientras que su otra vertiente se esfuerza por mostrar los problemas nucleares de una sociedad que arriba desorientada y desordenadamente a la industrialización y al modernismo. Varias corrientes como el criollismo y mundonovismo surgen en este contexto en nuestro país. Nos encontramos por tanto con la obra de María Flora Yañez, Marta Brunet, María Luisa Bombal y Gabriela Mistral.

Escritoras de las transición

Durante los 50 primeros años del siglo XX, el aspecto más destacable de la historia de la mujer chilena corresponde a la llamada “emancipación femenina” entendida como el proceso -aún inconcluso- del progresivo ingreso de la mujer al mundo del trabajo, de la cultura y a una participación cada vez más activa en política. Y la superación de su rol tradicional en el hogar. En 1913 aparecen en Chile los primeros movimientos femeninos organizados: clubes y asociaciones de mujeres que buscaron mejorar la situación de la mujer y democratizar la sociedad. La principal razón de este “despertar” es la toma de conciencia por parte de un importante número de mujeres, de las limitaciones impuestas a su educación, por lo menos
entre los estratos medios. En este capítulo nos encontramos con Inés Echeverría Bello (Iris), Mariana Cox Stuven, Teresa Wilms Montt y Gabriela Mistral.

Las pioneras del siglo XIX

En el siglo XIX, la mujer chilena tenía confinada su vida al espacio privado del hogar, restringiéndose su futuro a convertirse en esposa y madre. Las posibilidades de acceder a una educación profesional se encontraban limitadas por una ley, la cual no permitía el acceso de la mujer a la universidad. Dentro de ese contexto, podemos encontrar a las pioneras de la literatura femenina chilena, como Mercedes Marín del Solar, Rosario Orrego y Rosa Araneda.